A seis meses del paso a la inmortalidad del Papa Francisco, todas las personas, parroquias, agrupaciones, comedores y todos los espacios de contención y acompañamiento de la infancia y la adolescencia, seguimos tras su legado. Es por eso, que como él nos enseñó vemos, juzgamos y actuamos. Vemos a nuestros hijos ante una sociedad que mira para otro lado ante su dolor y soledad. HOY, UN MILLÓN DE CHICOS SE VA A DORMIR SIN COMER EN NUESTRO PAÍS. Creemos que eso es un puñal en el corazón de la humanidad, que deja de lado a los más débiles y sólo piensa en los más fuertes. Actuamos criando en comunidad, generando espacios de abrazo y amor. Porque queremos dar vuelta la idea que plantea que dice que si no viene de la casa, es imposible. La comunidad es la que todo lo hace posible.
