Estuve preso y me viniste a visitar.
Llegamos, familia. Al fin llegamos. El Hogar de Cristo inauguró el primer centro barrial dentro de un penal, de nombre «Papa Francisco», para los que están privados de la libertad y siguen presos de la droga. Porque los queremos acompañar, porque no queremos que salgan y estén solos, porque la Iglesia, como María, tiene aguante apostólico y no abandona. Hoy es en la Unidad Penal Número 43 de González Catán, en La Matanza. Rezamos para que sea en todo el país, en cada lugar que haya un pibe solo que la esté pasando mal entre rejas. ¡Felicitaciones, familia! Porque en cada lugar del país seguimos pariendo un nuevo horizonte lleno de esperanza.
